miércoles, 6 de junio de 2012

Swami Vivekananda, el Héroe Internacional

Swami Vivekananda
Sri Ramakrishna cariñosamente se refería al joven Narendranath (posteriormente Swami Vivekananda) como héroe (Vira). Desde hace tiempo, Swamiji es considerado como un héroe nacional en India, su país natal. Hoy en día, en un mundo globalizado sediento de valores e ideales elevados, con certeza podemos considerarlo como un Héroe Internacional. Un verdadero ciudadano universal que pertenece a todos los seres humanos, a toda la humanidad, donde existe sólo una raza humana, constituyendo una familia global integrada, en base a la espiritualidad.

Poder realizar esta fraternidad es un privilegio del nacimiento humano. Él escribió "La Verdad es mi Dios, el Universo es mi tierra." Destacando la unidad en la diversidad, Swamiji quitaba todos los obstáculos que bloqueaban la manifestación de la armonía ya existente entre todos, particularmente entre Oriente y Occidente. Se destacaba especialmente por su simpatía y universalidad. Romain Rolland, autor francés, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1915, escribió en su libro "La vida de Vivekananda y el Evangelio Universal" (The life of Vivekananda and the Universal Gospel):

❝Aquello que emerge más claramente es su sentido universal. Él tenía esperanzas de una América democrática, era entusiasta acerca de la Italia del arte, la cultura y la libertad - la gran madre de Mazzini. Habló de China como el tesoro del mundo. ... Abrazó con igual amor a la India de los hindúes, de los mahometanos y de los budistas. Se entusiasmó con el imperio mogol: cuando hablaba de Akbar, venían lágrimas a sus ojos. Podía comprender y defender la grandeza de Gengis Khan y su sueño de la unidad asiática. Hizo de Buddha tema de magnífico elogio: 'Soy el siervo de los siervos de Buddha.'❞

En realidad existe sólo una creación, una existencia que permea e interpenetra a todo. Swamiji enseñaba que la meta de la vida consiste en realizar esta unidad, esta unión, trascendiendo todas las divisiones, diferencias, y todas las ideas desintegradoras. Los seres humanos deben aceptar y realizar esta verdad espiritual, no sólo soportar o tolerarse mutuamente.

Swamiji declaró el 11 de septiembre de 1893 en el Parlamento de las Religiones en Chicago: "Pronto, sobre el estandarte de cada religión se escribirá, en lugar de resistencia: 'Ayuda y no lucha', 'Asimilación y no destrucción.'"


Él mismo afirmaba: "El cristiano no debe volverse un hindú o un budista, tampoco un hindú o un budista deben convertirse en cristianos."

También amplió la idea de religión, extendiéndola a la humanidad entera. La Religión es la Verdad. Él mismo dijo: "Tengo una verdad para enseñar, yo, el hijo de Dios." Además dijo: "Todo puede sacrificarse por la verdad, pero la verdad no puede sacrificarse por ninguna cosa." Y en sus propias palabras, esta Verdad es:

"Cada ser individual es potencialmente divino. La meta es manifestar esa Divinidad interior controlando la naturaleza externa e interna. Haz esto ya sea por medio del trabajo, la adoración, el control psíquico o la filosofía (discernimiento entre lo Real y lo irreal), siguiendo uno, o más, o todos ellos y sé libre. Esto es lo que constituye la religión toda. Las doctrinas, dogmas, rituales, libros, templos o imágenes son sólo detalles secundarios."

También dijo: "Esa es tu propia naturaleza. Afírmala, manifiéstala. ... La naturaleza es como una pantalla que oculta la realidad de atrás. Cada buena acción o buen pensamiento que piensas, rasga el velo, por así decirlo, y la pureza, el infinito, el Dios que está detrás, se manifiesta cada vez más."

Swamiji era extraordinario, excepcional. Su maestro espiritual Sri Ramakrishna dijo: "Muchos han venido aquí, pero como Naren, ninguno ha venido." Swami Vivekananda nació el 12 de enero de 1863 en una familia aristocrática de Kolkata, India. Su padre, Biswanath Datta, era abogado. Bhubaneswari Devi era su madre, una distinguida dama.

Swamiji poseía desde muy pequeño un físico fuerte y hermoso, y manifestaba varias cualidades admirables. Era muy inteligente y estudioso, cantaba bellamente y mostraba liderazgo en sus acciones. Siempre fue intrépido en sus expresiones, y sobre todo tenía una fuerte tendencia a la contemplación espiritual. En diciembre de 1881, dotado con estas excepcionales cualidades, Swamiji llegó a Sri Ramakrishna, su venerable maestro espiritual, sobre el cual había escuchado hablar del director de su facultad, el Sr. William Hastie.

Swamiji difundía su mensaje universal, despertador de almas, sin discriminar casta, credo, cultura, nacionalidad, etc., sólo por amor y simpatía por los seres humanos. Su mensaje concilia plenamente a Oriente y Occidente, al mundo antiguo y al moderno, a la ciencia y a la religión, a la razón y a la fe, a la vida espiritual y a la secular, y tantos otros pares que aparentemente no vibran en el mismo tono. Él alentaba a desarrollar la actitud de ver a Dios en todo. Cuando se consigue manifestar este espíritu desde el propio interior, cada acción se transforma en adoración.

Swamiji dijo:
❝Miren a cada hombre, a cada mujer y a todo como Dios. No pueden ayudar a nadie; sólo pueden servir: sirvan a los hijos del Señor, sirvan al Señor mismo si tienen el privilegio. Si el Señor les concede que puedan ayudar a cualquiera de sus hijos, benditos son; no piensen tanto en ustedes. Benditos son de que ese privilegio les fuera dado, cuando otros no lo tienen. Háganlo sólo como una adoración.❞

El conocimiento de Swamiji, con su frondosa experiencia y vasta erudición tocaba varios rumbos como filosofía, religión, historia, economía, política, agricultura, educación, ciencia, y varios otros. Era realmente admirable. Un gran ser con mandato divino.

Swamiji en su propia vida tuvo un armonioso desarrollo físico, mental y espiritual. Él mismo dijo de sí "Soy una voz sin forma." Esa voz desde la eternidad estará con nosotros, los seres humanos eternamente. En una carta a una devota americana, Él mismo escribió:

❝Que nazca una y otra vez y sufra miles de miserias, para que pueda adorar al único Dios que existe, el único Dios en el que creo, la suma total de todas las almas, y sobre todo, mi Dios el malvado, mi Dios el miserable, mi Dios el pobre de todas las razas, de todas las especies, es el objeto especial de mi adoración.❞


¡Om Shiva! ¡Hari Om!
Vivekananda Guru Om,
Vivekananda Guru Om,
¡Om Shiva! ¡Hari Om!
Om Tat Sat.

¡Él es amor puro para todos!
La compasión condensada para todos.
¡Se personificó así el Señor Shiva,
Dios de los dioses, Mahadeva!
¡Om Shiva! ¡Hari Om!
Vivekananda Guru Om.

Colaboración de SWAP