lunes, 25 de junio de 2012

Corazón Universal

Editorial


La bendición de Cristo (El Salvador del Mundo)
Pintura del Greco

... Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre injustos y justos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestro hermano solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? (5, 40-47)

El Reverendo Swami Bhuteshanandaji Maharaj dijo: Lo que nos hace juzgar a otras religiones es la falta de comprensión de nuestra propia religión. Cuando oímos hablar de religión universal inmediatamente nos sentimos molestos, porque hemos sido educados en el concepto de que nuestra religión es la única verdadera y quel as demás son falsas; quizás apelando a toda las demás son falsas; quizás apelando a toda nuestra tolerancia, aceptemos que puede existir alguna otra, pero no estamos muy convencidos. Sin embargo, si leemos con detenimiento y mucha sinceridad las palabras del Bendito Señor Jesús, hallamos una constante invitación a ampliar nuestro corazón para dar cabida a todos, no sólo a nuestros amigos sino también a los enemigos yaclara que de ese modo llegaremos a ser perfectos como nuestro Padre, quien hace llover sobre justos e injustos. Si Dios es universa ¿cómo podemos realizarlo con un corazón mezquino y egoísta? ¿Cómo podremos poner a los Himalayas en una caja de fósforos o al océano en un dedal?

El Bendito Señor Jesús dijo: "Cuanto hicieseis al más pequeño de mis hermanos me lo habréis hecho a Mí". Sin duda nos está recordando que Dios está en todos y si hacemos algo bueno o malo a alguien lo estamos haciendo a Dios mismo. Swami Vivekananda dijo: Os consideraré religiosos cuando empecéis a ver a Dios en todos los hombres, entonces comprenderéis aquello de: "¡Presenta la mejilla izquierda al que te ha abofeteado la derecha!". También dijo: "El santo y seña es: No yo, sino Tú. ¡Qué importa si hay infierno o cielo, y que haya o no alma! Miren al mundo, está lleno de miseria. ¡Adéntrense en ese mundo, como el Señor Buddha y esfuércense en disminuir esa miseria o morir al intentarlo!. Olvídense de ustedes mismos! ¡Esta es la gran lección que deben aprender, ya sean teístas o ateos, agnósticos o vedantistas, cristianos o mahometanos!

En realidad, el único impedimento para la verdadera aceptación de los demás, es nuestro ego y su constante tendencia a la contracción. Para poder aceptar el universalismo, es decir, lo que incluye a todos, debemos trabajar en nosotros mismos, tratando de derribar ese muro que nos separa, nuestro propio egoísmo. Diariamente, con lo que nos rodea, podemos practicar las enseñanzas de todas las grandes almas que jamás excluyen a nadie, y así, si somos sinceros, llegaremos a sentir que todos somos hijos de Dios, y nuestro corazón se tornará universal.