lunes, 25 de junio de 2012

Jesús de Nazareth y Gandhiji


Mahatma Gandhi

Por muchos años he considerado a Jesús de Nazareth como uno de los más grandes maestros que haya tenido el mundo, y digo esto con toda humildad. Uso la palabra 'humildad' por el simple motivo de que indica exactamente lo que siento. Obviamente, los cristianos sienten a Jesús de Nazareth mucho más importante de lo que puedo sentirlo yo, no cristiano e hindú. He usado a propósito el verbo 'sentir' en vez de 'atribuir', porque pienso que ni yo, ni ningún otro, podemos tener la pretensión de asignar el lugar justo a un gran hombre.

Los grandes maestros de la humanidad no han sido tales porque los otros los hayan definido así, sino por una dignidad que les pertenecía por derecho, como consecuencia del servicio rendido. Pero sólo a los más pequeños y humildes entre nosotros les es dado el sentir ciertas cosas a propósito de ciertas personas. La relación entre los grandes maestros y nosotros es algo similar a la relación entre marido y mujer. Sería terrible y trágico si tuviera que disertar intelectualmente para decidir qué puesto otorgar a mi mujer en mi corazón. No me corresponde a mí asignárselo, ella misma toma el puesto que por derecho le pertenece en mi corazón. Es una cuestión que concierne esencialmente al sentimiento.

Puedo decir que Jesús ocupa en mi corazón el puesto de los más grandes maestros que han ejercido una notable influencia sobre mi vida. Dejemos estar a los cristianos, por el momento. Quiero deciros a vosotros, hindúes, que vuestras vidas estarán incompletas si no estudiáis con respeto las enseñanzas de Jesús. Por mi experiencia personal he llegado a la conclusión de que aquellos que, independientemente de la fe que profesan, estudian con respeto las enseñanzas de las grandes religiones, terminan por tener, no un corazón mezquino, sino uno más grande. Personalmente, no considero falsa ninguna de las grandes religiones del mundo. Todas han servido y sirven a la humanidad. Si hicierais un adecuado trabajo de limpieza purgando y purificando vuestros corazones, veríais que todos estos grandes maestros vendrían a ocupar su puesto sin que los hubierais invitado. 

Mahatma Gandhi