domingo, 28 de agosto de 2011

Una bendita oportunidad

El Bendito Señor Jesús


Editorial

El Bendito Señor Jesús dijo: "Sed, pues vo­sotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto".

Swami Vivekananda dijo: "Cada ser individual es potencialmente divino. La Suprema Meta es manifestar esta divinidad que llevamos dentro, controlando nuestra naturaleza externa e interna. Hacer esto por medio de la acción inegoísta; la devoción a Dios; el discernimiento puro, desechando lo aparente por lo Real; o por el control psíquico; siguiendo uno, dos o todos estos senderos, y ser libres: esta es la religión toda. Las doctrinas, escrituras, iglesias, templos o imágenes, no son más que detalles accesorios".

Muchos decimos ser religiosos, y pertenecer a esta o aquella religión, asistimos todos los domingos a ceremonias, pláticas o conferencias; y hasta tenemos el atrevimiento de proclamar que somos espirituales, pero ¿somos realmente espirituales?.

Si tenemos la bendición de tener un verdadero Maestro espiritual, y algo de sinceridad, pronto nos daremos cuenta que para llegar a manifestar la divinidad interior, a ser espirituales, es necesarios un gran anhelo, perseverancia, valentía y un gran esfuerzo.

Leyendo la palabras de Jesús, tan conocidas por todos nosotros y al mismo tiempo tan olvidadas; veremos que todo lo que Él nos pide es muy difícil, es una permanente contradicción a los impulsos de nuestra naturaleza inferior.

Todos, de una manera u otra intuimos que seguir los pasos de Jesús es el camino a la crucifixión ¿y quién de nosotros está dispuesto a sacrificar su individualidad (niégate a ti mismo), la gratificación y comodidad (carga tu cruz) y continuar sin importar los fracasos y sufrimientos?. Sabiendo esto podemos cometer el error de detenernos y sumergirnos más y más en esta ilusión llamada mundo o, y esto es lo más grave y lo que con frecuencia hacemos, fingir o aparentar ser religioso sin serlo.

La palabra hipócrita suena muy dura, pero el Bendito Señor Jesús la pronunció varias veces; quizás sea necesario recordarla y analizarnos con sinceridad.

El Swami Pareshananda, a poco tiempo de su llegada a la Argentina, en una de sus primeras conferencias nos recordó que: Podemos engañarnos entre nosotros pero nunca podremos engañar a Dios.

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos", dijo el Bendito Señor Jesús. Sería bueno para nosotros, no sólo evocarlo, sino convencernos que esta vida es una bendita oportunidad, ¡no la desperdiciemos!.

¡Despierta, levántate y no te detengas hasta alcanzar la meta!, es la energizaste invitación de Swamiyí, en nosotros está el intentarlo y el resultado queda, enteramente, en las manos de Dios.