sábado, 27 de julio de 2013

Conviértelo en tu amigo


Los hombres, en su gran gran mayoría, son devotos y adoran a Dios personal. ¿Pensaste alguna vez en la causa de ello? Es que somos todos muy personales, amamos nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro ego; nos amamos a nosotros mismos y todas nuestras buenas acciones lo son relacionadas a nosotros; por eso pocas veces extirpamos la lujuria, dominamos la ira, vencemos la codicia, recobramos la conciencia, reducimos a cenizas la vanidad y despreciamos la envidia. La causa o raíz queda; el deseo queda, y seguimos regando su semilla; adoramos la ignorancia. Trata de conocer, conócete a ti mismo; si aún tienes deseos, si a tal punto te dominan tu cuerpo, mente, intelecto y ego y sin embargo persistes en querer trascenderlos desvía la corriente que te arrastra y te está ahogando, desvía ese agente de destrucción y muerte, desvía el deseo y conviértelo en tu salvador. ¿No consigues olvidar tu cuerpo? Conviértelo en templo del Señor. ¿Te molesta tu mente? ¿Te resulta imposible concentrarte? ¿Bullen en ella demasiados pensamientos? Busca entre éstos aquel que más te agrade, y allí, en ese punto, sobre esa idea o sobre ese ser, concentra tu energía entera; poco a poco esa mente irresoluta, inclinada al ocio y las comodidades, creadora de disgustos, esa mente recelosa cambiará de aspecto. De densa te volverás sutil, de objeto pasarás a ser sujeto, del estado de esclavo cargado de cadenas te alzarás al estado de absoluta libertad.

El deseo puede ser alzado muy por encima del plano material. ¿Te resulta difícil rehuir el deseo, rehuir la idea de posesión? ¿Y por qué entonces no posees lo mejor, no deseas lo mejor y por qué no anhelas ardientemente en vez de desear con tibieza? Levanta la cabeza, eres lo mejor de cuanto existe, el hijo de Dios; tienes la divinidad en la palma de la mano; siéntela. Aparentemente tus enemigos son seis, pero en realidad constituyen uno solo: el deseo. Transfórmalo, conviértelo en tu mejor amigo.

Rev. Swami Vijoyananda