miércoles, 3 de julio de 2013

Clases de Raya Yoga - Decimotercera clase

Rev. Swami Vijoyananda
Hablábamos la vez pasada sobre el concepto de Dios en el Raya Yoga. Como ya he dicho, esta filosofía se basa sobre la filosofía de los Samkhias.

Los Samkhias no aceptan ni tienen necesidad de un Dios. Sin embargo, los yoguis dicen que Dios es necesario y existe. ¿Cómo? En Él se vuelve infinito el conocimiento total que en los demás queda en estado de germen. Vemos las palabras: “En Él”. Esto nos trae la duda. Aunque los yoguis no han aceptado totalmente la idea de los Samkhyas, ahora parece que, con ese “En Él” nos presentan una persona. Pero no es así. Los yoguis nunca conciben una persona. Es la Conciencia Suprema que es infinita. Pero los yoguis tienen que tratar con nosotros. No podemos imaginar nada sin la preparación previa, que es una preparación muy dura, larga y bien sólida.

Nada que sea impersonal. Cuando pronunciamos palabras como verdad, maldad, bondad, etc., las decimos en forma abstracta, pero para pensar en su significado, pensamos en una persona. Es todo lo que podemos decir. Los conceptos de tiempo y espacio nos obligan a personificarlas, a darles forma.

Así que el Dios de los yoguis es un concepto abstracto. Pero, para bien de nosotros tienen que personificarlo y aplicar términos como: “Él”.

Siendo Él la Conciencia Suprema e Ilimitada, Él es el Maestro, aún de los maestros más antiguos. ¿Por qué? Él nunca es limitado por el tiempo. ¿Que quiere decir eso?

Él no está limitado, ni nunca lo fue ni lo será. Quiere decir que todas las ideas predicadas por la propia experiencia, todos los mensajes, duran un tiempo, largo o corto, según la pureza de la realización. Las verdades expuestas por Krishna, Buddha y Cristo, duran mucho tiempo, porque vienen de la pureza misma. Pero la verdad de nosotros dura poco, porque no tiene esa pureza de corazón. Para los yoguis, la verdad es sinónimo de pureza. Cuando los maestros predican algo como la verdad, la predican en dos formas: hablan en su tiempo cuando están entre las personas y ven su aplicación local, y también tienen siempre una mirada a lo universal. Todas las verdades que han dicho tienen esa característica: una dimensión local y otra universal. La local pasa, porque el tiempo con su efecto corrosivo quita todo lo que es local. Los ejemplos de los maestros eran locales. Si tomamos una frase de sus Evangelios, sería hoy imposible aplicarla, porque el ambiente es distinto. Así que tenemos que quitar esa parte de ambiente que es local. Quitando la parte del tiempo y del espacio, la verdad es igual. El Dios de los yoguis representa la verdad y no es local. Por lo tanto es el Maestro de los maestros, porque en Él no hay nada local. Y como es omnipresente siempre lo podemos tomar como ejemplo.

Ustedes les dirían a los maestros: yo quiero una cosa local, para mi vida diaria, y ustedes me presentan una cosa universal. En realidad, lo universal está presente en la vida diaria. Hay gente que comprende que nuestro ambiente local es una fracción del ambiente universal. Nosotros consideramos a lo universal como una presencia continua, sin comienzo ni fin. Siempre pensamos en forma matemática. Y lo universal, cuando es concebido por nosotros, nunca lo es fraccionadamente. Lo universal tiene que comprimirse o tenemos que aceptarlo totalmente. Ahí aparece un defecto. Eso de decir que nosotros somos parte de la suma total, es un concepto muy equivocado. Como si cada uno estuviera encerrado en un compartimento aislado. No. La verdad es: Cada uno de nosotros representa la totalidad de la presencia en una forma chica. Como representamos la totalidad no fraccionada, puede ser que haya entendimiento. Siendo la totalidad, no podemos hacer nada indigno, pero si pensamos que somos fracciones, quedaremos fraccionados. Por eso, nuestros conceptos de goces, anhelos, todos son fraccionados muy chicos. Pero, quien está encerrado en un ambiente local, tiene la posibilidad de universalidad. Cuando rompe ese encierro, entonces queda la totalidad. ¿Ven claramente dónde está el defecto? El que piensa que es chico, nunca llegará a ser grande. Será mejor. Nosotros queremos crecer en un campo de comparación, pero nunca queremos ser lo mejor porque es mucha responsabilidad.

Aparte de esto, y como tema ajeno a la clase, diré que hay muchos conceptos de los hindúes que en occidente están predicados equivocadamente. Nadie se ha tomado la molestia de averiguar.

Muy bien. Él es el Maestro de los maestros, porque Él está fuera del concepto de tiempo. Muy duro es concebir una presencia universal. El conocimiento universal es de la clase de conocimiento que no depende de ningún objeto. Porque nosotros tenemos el concepto de las ideas y de los objetos, e ignoramos que éstos al pasar frente a ese conocimiento, dejan una sombra. Apagada la luz del conocimiento, no dejarán ninguna luz en nuestra mente. La conciencia existe, nunca se fabrica. El conocimiento existe, nunca es excitado por A, B, o C. Los conocimientos son sombras del conocimiento mismo. Nosotros somos manifestaciones incompletas del conocimiento universal.

Los yoguis propusieron el concepto de Dios, únicamente como ejemplo. Pero, ¿cómo concebir una conciencia que no tolera ni la idea ni el objeto? Esto no es manipulable; y está muy lejos de ser comprensible. Patányali dice: tiene su símbolo. ¿Cuál es? Un sonido: Om (Aum). Om es Su símbolo, (se pronuncia Oum). ¿Por qué su símbolo no es Dios, God, Dieu o Gott? Porque estos sonidos son muy limitados, son locales, circunspectos a una cultura.



Algunos de ustedes pueden decir que Om es también limitado. Pero, aquí habla otra vez Patányali, y afirma que Om no es una palabra. No fue concebido.

Cada idea tiene su correspondiente cuerpo sonoro, y como nosotros nunca hemos pensado en términos universales, hemos quedado limitados. Entonces, ¿de dónde podemos sacar la idea de que Om es universal? Patányali dice: Para ser un símbolo, la primera condición indispensable es que sea muy chico y no tenga adjetivos. No debe tener mucha manifestación. Debe ser muy comprimido.

Dios, Alá, God, etc., son compuestos por letras; son símbolos locales. El sonido que produce Alá fuera de los Mahometanos, no significa nada. Om tampoco significa nada para los oídos no hindúes.

Patányali dice: para producir un sonido, lo que hacemos es expulsar el aire de los pulmones por la boca y nariz; boca abierta, semicerrada y cerrada. Para producir el sonido Om (Aum), en forma natural, si expulsamos el aire con la boca abierta, tenemos A. Con la boca semicerrada, U. Y con la boca completamente cerrada M. Y todas unidas: Om. ¿Hay aquí algún color local? Hay color hindú, pero solamente porque nació en la India.

Si yo no creyera en la palabra de Patányali, podría decir que es difícil concebir a Dios por ese símbolo. La contestación sería: ¿El sonido de “Dios” le ha dado el concepto de Dios, conciencia y conocimiento ilimitado, cuando lo pronuncia? ¿Le ha dado el concepto de Dios Personal, impersonal, misericordioso, salvador, justo, etc.? Patanyali dice: No.

Todos esos conceptos son personales y refutables. ¿Cómo? Dios es justo y para ser justo necesita el concepto de injusticia, sino no puede hacer justicia. Dios misericordioso significa Dios tiene el concepto de miseria. Pero ¿entonces Dios queda manchado por la miseria? Porque el que no comprende que es la miseria, no puede ser misericordioso.

Hago la aclaración de que estoy hablando como un filósofo; no estoy predicando contra ninguna religión. Porque hay quienes salen de aquí predicándome a mi.

Om es el símbolo. ¿Por qué Patányali toma un símbolo sonoro? Él que es tan metódico, tan meticuloso y estricto, ¿por qué toma primero el sonido? ¿Por qué no toma la manifestación en forma de luz u otra cosa? Porque el sonido es la manifestación más fina en el campo físico; y tiene onda más corta y más lenta. Las ondas vibraciones de luz, o electricidad, o magnetismo, son mucho más rápidas que el sonido. Sin embargo, el sonido es para una persona más purificada. Para la gente ordinaria, viene primero la vista y después el sonido.

Los sonidos no son nada más que tres conceptos:

1°) Potencialidad de manifestación.

2°) Manifestación en plena acción.

3°) Esa manifestación con su potencialidad está restringida; resistencia.

Los que practican yoga, primero oyen, después ven. En el campo físico ocurre lo contrario: primero ven después oyen. Primero el humo, después el cañonazo. Hay otra cosa: Patajali estaba hablando de Isvara; estaba hablando de un sonido. No hablaba para nada de forma ni de morada de Dios. No habla de sus Encarnaciones ni de sus Mensajeros. Habla en una forma muy abstracta. Pero expresa en palabras, en sonidos. Entonces es justo que el símbolo sea un sonido. En otras escuelas es justo que tenga forma porque hay templos, altares, estatuas, iglesias, etc. Pero, aquí Patányali nos dice que la Presencia Divina es necesaria como ejemplo. Es el Maestro de los maestros y Patányali da esta importancia a la maestría de los maestros.

La maestría no depende de la palabra ni de su figura, de cabellos con rulos bien hechos, de color negro, o como piensan algunos cristianos, que Jesús tenía rulos de color oro. De manera que aquí no hay necesidad de que el símbolo sea visto. Cuando hay personalidad el símbolo debe ser visto. Otras veces debe ser tomado, como en los cristianos, el vino y la Eucaristía. El símbolo de una cosa densa puede retenerse, puede hacerse una miniatura de él. Si presentamos a Dios visible, el símbolo debe ser visible. Los hindúes dan de comer a Dios. Y les dicen: ¿Cómo? ¿Su Dios come? Sí. Si su Dios puede sentarse, el mío puede comer. Pero, aquí Dios es explicado verbalmente. Y bien puro. Patányali cuida bien ese detalle.

“Ishvara (el Supremo Gobernador) es un Purusha especial, que no es tocado por la miseria, las acciones y sus resultados y los deseos.” (PYS 1.24)

Repasemos para no olvidar: Al presentarlo Patányali dijo primero que es un Purusha especial, un Ser especial. En Él está inmaculado el concepto de miseria. Miseria significa dos cosas: pobreza y el pensamiento de pobreza. Falta de plenitud es pobreza. Y no teniendo esa falta de plenitud, no tiene el concepto correspondiente. No tiene ese sufrimiento doble: de esa falta de plenitud y el conocimiento de esa falta.

Patányali sigue: El que actúa pierde el concepto de su plenitud, y agrega: No actúa. Todavía, para aclarar, dice: No solamente no actúa, sino que es completamente limpio del resultado de las acciones. Y no tiene ningún deseo. Y agrega: La escuela yogui no concibe la universalidad, que saca o entrega, y no permite la presencia de seres individuales. La universalidad puede ser únicamente el conocimiento. Ninguna otra cosa puede ser universal. Únicamente el Conocimiento Puro.

Después dice: Allí, lo que nosotros tenemos en germen, está en su plenitud. Él es el Maestro de los antiguos maestros, porque no está limitado por el concepto de tiempo.

“En Él es infinita esa omnisciencia que en otros es sólo un germen.” (PYS 1.25)

“Él es el Maestro, incluso de los antiguos maestros, dado que no está limitado por el tiempo.” (PYS 1.26)

Les diré que todos nosotros usamos a Dios. Algunos por necesidades pequeñas. Otros por ideas grandes. Patányali nos lo presenta en una forma simbólica. Y es difícil comprender una cosa completamente abstracta. Tenemos que ser abstractos y comprender todas las cosas por el sonido.

El nombre es inseparable del objeto. Nadie puede idear, concebir, comprender o sentir sin el nombre correspondiente. Por eso los yoguis dicen: El nombre es el cuerpo más fino, más entendible de cualquier objeto. El nombre de Dios es, entonces, inseparable de Él. No se puede separar el Om del Conocimiento Supremo. ¿Cuándo puede separarlo? Cuando usted ha perdido su puesto de conocedor. Ya no es más conocerdor.

Mientras usted quiere conocer necesita símbolos. Y el símbolo más perfecto del Conocimiento Supremo es sonoro. Y ese símbolo es Om.

Rev. Swami Vijoyananda
Decimotercera Clase - 3 de octubre de 1944