lunes, 3 de diciembre de 2012

La mansedumbre


El Bendito Señor Jesús

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 

La ignorancia y el engaño son características de la mente irregenerada. A esta ignorancia la confirma y sostiene nuestro sentido del ego: nuestra idea de que estamos separados uno del otro y de Dios. Deberá vencerse el "egotismo" si ha de liberarse a la mente del engaño. Por tanto: bienaventurados sean los mansos. Pero, ¿por qué Cristo dice que heredarán la tierra? 

A primera vista, esto parece difícil de entender. Entre los aforismos yóguicos de Patanjali (yoga significa unión con Dios; también, el sendero hacia esa unión) hay uno que corresponde a esta bienaventuranza: "El hombre que se confirma en no robar se convierte en el amo de toda la riqueza". ¿Qué quiere decir "no robar"?... Significa que debemos renunciar al engaño egotístico de que podemos poseer cosas, de que todo puede pertenecernos exclusivamente como individuos. Podemos pensar: "Pero somos buena gente. ¡No robamos nada! Cuanto tenemos, lo hemos trabajado y ganado. Nos pertenece por derecho". Pero la verdad es que nada nos pertenece. Todo pertenece a Dios. Cuando consideramos algo de este universo como nuestro, nos estamos apropiando de una posesión de Dios. 

¿Qué es entonces la mansedumbre? Es vivir en la autosumisión a Dios, libres del sentido de "mí" y "mío". Esto no significa que debamos renunciar a riquezas, familia y amigos; sino que debemos renunciar a la idea de que nos pertenecen. Pertenecen a Dios. Hemos de pensar en nosotros como siervos de Dios, a cuyo cuidado él ha confiado sus criaturas y posesiones. Tan pronto entendamos esta verdad y renunciemos a nuestros engañados reclamos individuales hallaremos que, en el sentido más verdadero, todo nos pertenece después de todo. 

Los conquistadores, que procuran convertirse en amos del mundo por la fuerza de las armas, jamás heredan nada, salvo preocupaciones, trastornos y dolores de cabeza. Los avaros que acumulan enormes riquezas están sólo encadenados a su oro, nunca lo poseen realmente. Pero el hombre que renunció a su sentido de apego experimenta las ventajas que las posesiones deparan, sin la miseria que trae la posesividad. 

A muchas personas les desagrada esta frase de Cristo porque piensan que los mansos jamás podrán lograr nada. Piensan que en la vida no ha de tenerse felicidad a no ser que uno sea agresivo. Cuando se les dice que renuncien al ego, que sean mansas, tienen miedo de que lo perderán todo. Pero están equivocadas. Según las palabras del Swami Brahmananda: "Las personas que viven en los sentidos piensan que están gozando la vida. ¿Qué saben acerca del goce? Sólo quienes están llenos de bienaventuranza divina gozan realmente la vida." 

Pero los argumentos no probarán esta verdad. Tenéis que experimentarla; sólo entonces os convenceréis. 

Si un aspirante espiritual sigue sinceramente la enseñanza de Cristo sobre la mansedumbre, la encontrará muy práctica. Encontrará que la ira y el resentimiento pueden ser conquistados por la gentileza y el amor. El místico chino Lao Tze expresó esta verdad diciendo: "De las cosas suaves y débiles del mundo, ninguna es más débil que el agua. Pero nada podrá igualarla en vencer lo que es firme y fuerte. Lo que es suave conquista a lo duro. La rigidez y la dureza son compañeras de la muerte. La suavidad y la ternura son compañeras de la vida. 

Renunciando sinceramente al ego ante Dios, siendo mansos, lo ganaremos todo. Heredaremos la tierra. 

Swami Prabhavananda
("El Sermón del Monte según el Vedanta")