domingo, 18 de noviembre de 2012

El escudo de la paciencia

Peter Paul Rubens " La virgen y el Niño en una guirnalda de flores"


Hijo, no hay seguridad en esta vida: en tanto que vivieres tienes la necesidad de armas espirituales. Entre enemigos andas, por todas partes te combaten; por eso, si no traes bien el escudo de la paciencia, no estarás mucho tiempo sin heridas.

Si no pones tu corazón fijo en Mí, no podrás pasar esta recia batalla ni llegar a la victoria de los bienaventurados. Te conviene, pues, romper varonilmente toda cosa y pelear con mucho esfuerzo contra todo lo que viniere, porque al vencedor se da el maná y al perezoso mucha miseria.

Si buscas holganza en esta vida, ¿cómo hallarás la eterna? No procures mucho descanso; mas ten mucha paciencia. Busca la verdadera paz, no en la Tierra, sino en el Cielo; no en los hombres ni en las otras criaturas, mas en Mí sólo. Por amor de Dios debes aceptar de grado todas las cosas adversas, como son los trabajos y dolores, tentaciones, vejaciones, congojas, necesidades, dolencias, injurias, murmuraciones, reprensiones, humillaciones, confusiones, correcciones y menosprecios.

Estas cosas aprovechan mucho para la virtud, y prueban al nuevo caballero de Cristo, y fabrican la corona en el Cielo. ¿Quieres tú hallar lo que muchos, después de muchas lágrimas y trabajos, con dificultad alcanzaron? Espera en el Señor y trabaja varonilmente que Yo seré contigo en toda tribulación.

Thomas de Kempis 'La Imitación de Cristo'