sábado, 17 de septiembre de 2011

La mirada de Jesús

Le dijo Pedro : “¡Hombre, no se de qué hablas!”
Y en aquel momento, estando aún hablando,
cantó un gallo y el Señor se volvió y miró a Pedro...
y Pedro saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

El Señor Jesús
(pintura de Leonardo Da Vinci)

Siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que lo mirara a los ojos, cosa que yo no hacía. Yo le hablaba pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia, que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: “¡te quiero!” Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo y allí seguía el mismo mensaje: “¡te quiero!”.

Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

Anthony de Mello