jueves, 15 de septiembre de 2011

Clases de Raya Yoga - Tercera Clase


Reverendo Swami Vijoyananda
Vamos a comenzar con los famosos aforismos de Patányali. El tiempo en que vivió Patányali se estima aproximadamente entre 1800 y 1500 años AEC. No sabemos con exactitud. Los hindúes somos muy malos para las fechas históricas. En todos los aforismos, ya sean de Yoga o de la doctrina del Vedanta, los hindúes empiezan con una palabra muy característica: “entonces”. Es muy característica: “Entonces hablaremos de las enseñanzas de yoga”. Y sobre ese entonces, Sankara, ha escrito unas cuarenta páginas y Ramanuja unas ochenta o más.

El autor del Mahabarata se llama Viasa, y los Vedas fueron compilados por un Viasa. Así como hay otro Viasa que compiló los aforismos de Patányali.

“Entonces” (YSP 1.1), significa: Hay que estar quieto. Todo debe estar quieto. El que tiene ansiedad no aprende yoga. Yoga quita toda ansiedad. El alumno debe aprender a frenar su ansiedad. Con esa palabra quiere recomendar paciencia. Es muy hindú. El hindú dice: lo que quiero conocer, esa misma materia debo representar desde el principio. Quiere decir: si uno quiere ser pintor debe tener dedicación a la pintura, debe empezar desde ya. Es la primera advertencia. Otra cosa: como es una materia técnica, el yoga necesita una preparación técnica. No todos son capaces de aprender todas las cosas. Con esa frase “entonces” se quiere decir que uno ya tiene la preparación para oír hablar del yoga.

Cuando estaba en la India no lo comprendía tanto. Aquí lo comprendo perfectamente. Desde que llegué, la gente quiere aprender yoga. Pero yo, que no conozco muchas clases de yoga, no vi ni una sola persona capaz de aprender yoga. Nunca he hablado de filosofía yoga. Por eso este año he querido tomar los aforismos de Patányali.

Primero “Paciencia”, luego “Preparación”. Viasa explica que debemos frenar nuestra ansiedad, pero pregunta qué clase de ansiedad tiene uno. El hombre viene corriendo, apresurado; no puede hablar. Viasa le aconseja, por así decirlo: “Siéntese, descanse. Cálmese primero.” Luego le pregunta “¿Qué quiere? ¿Qué idea tiene usted de yoga?” Cada uno da su contestación definitiva.

Después Viasa le dice: “Usted sabe que el Yoga es una doctrina, no una escuela religiosa. El Yoga puede ser aplicado en cualquier escuela religiosa. Tiene su práctica y tiene su filosofía.” ¿Y cómo se forma una doctrina? Para formar una doctrina se necesitan ciertos elementos que Patányali va a explicar. El maestro está ya sentado y los alumnos también. Tranquilos. Empieza: “Yoga significa el no permitir a la substancia mental que asuma formas.” (YSP 1.2) Repito: yoga significa que la substancia mental no debe tomar forma alguna. ¿Cómo? Yoga enseña eso. Entonces tenemos que explicar eso.

¿Qué es la substancia mental? ¿cómo toma forma, y cómo debemos impedir que tome forma? Aquí hay también una particularidad hindú: se empieza por la última parte.

Se debe lograr la cesación de tres clases de sufrimientos. El hombre sufre de tres clases de sufrimiento. Sufrimiento físico, sufrimiento mental y sufrimientos muy íntimos, que es no poder conocer sus propósitos. El Yoga aniquila y luego suprime estas tres clases de sufrimientos. Si uno permite que su substancia mental comience a tomar formas, se incapacita para conseguir aquel estado en el que las tres clases de dolor son suprimidas.

La gente común, la que considera la vida como una cosa de corta duración y trata de pasarla bien, esa clase de gente sufre de dolores físicos, producidos por ellos mismos. El yoga particular para anular esa clase de sufrimientos físicos, es el Hatha Yoga. El Hatha yogui practica para no sufrir físicamente; para tener un cuerpo sano; para prolongar su existencia física por largo tiempo. No trata de ser una persona muy inteligente, porque su ocupación, su práctica y su preocupación consiste en cuidar su cuerpo físico. No permite que las cosas exteriores se adhieran a su cuerpo físico para formar una enfermedad.

El Raya Yoga comienza donde el Hatha Yoga termina, por eso dice: necesito un cuerpo sano. No se preocupa mucho del cuerpo, porque su preocupación es la substancia mental. Entonces sus esfuerzos se dirigen al plano mental, ocupándose de los dolores muy íntimos.

El dolor íntimo para los hindúes es: el no encontrarse a si mismo; el sentirse en completa ignorancia; y la ansiedad que tiene una persona de quitar esa ignorancia de su propio ser.

El yogui no permite que la substancia mental tome formas. ¿Cómo? Ellos no son videntes. Ellos son yoguis. Ellos dicen: “esa lámpara está”. ¿Por qué? Porque esa lámpara, debido a distintas clases de percepciones ha entrado en mi conciencia. Entonces esa lámpara toma una forma particular en mi substancia mental. La existencia de esa lámpara se comprueba cuando toma forma. Para una persona ciega, la lámpara es una palabra. Para una persona con ojos, la lámpara es eso que identifica con una forma visual; no solamente es una palabra, entonces usa la lámpara.

Pero, ¿dónde ocurre todo eso? Aquí no ocurre, dice el yogui; ocurre en un centro nervioso, en el cerebro. Una persona que tiene ojos, pero tiene el centro desconectado, no ve. Y detrás de ese centro nervioso está la idea de “yo”.

Lo que llamamos substancia mental abarca un plano muy vasto. La substancia mental no debe tomar forma. Eso es lo que pide Patányali de nosotros; es lo que piden los yoguis.

En el primer aforismo, con la palabra “entonces” ya explica todo. “Si quieres hablar de yoga, cálmate”. El hombre, según los yoguis, necesita tranquilidad; aún para trabajar. Un hombre intranquilo no puede ser un gran trabajador. Así que debe tener una tranquilidad total.

Viasa, el comentador, dice que con “entonces”, Patányali nos pide que tengamos calma. Retengan su ansiedad, su intranquilidad.

Cuando por primera vez leí el Raya Yoga de Patányali, hace cosa de veinticinco años, quise tener una prueba. ¿Cómo es eso?, yo era un ex-universitario.

Una de las cosas más características de la enseñanza occidental es implantar la intranquilidad. Sin embargo, si es que algo he conocido, ha sido precisamente en esos momentos en que estuve más tranquilo.

Cuando pedí la prueba, el profesor me explicó. Esto me quedó muy grabado. Estaba en el grupo un Swami de mucha edad; asistía a las clases para dar impulso. Este Swami nos contó que había conocido un profesor de canto que durante doce años enseñaba solfeo a sus discípulos. En la India, el doce es un número básico. El Swami era discípulo de ese maestro. Pero el primer año no le dió ninguna lección. Lo mandaba a hacer cualquier trabajo pero no le daba ni una lección.

Si uno no tiene mucha fe en su maestro no saca nada de él. Por eso Viasa dice al comienzo de su comentario, que hay que calmarse. Y nos pregunta qué preparación tenemos. Pero las épocas han cambiado. Han pasado tres mil ochocientos años. Ahora hay libros, todos son yoguis, y ahora me toca a mi explicarles.

Debemos impedir que la mente tome forma.

Les voy a decir lo que los yoguis aceptan. En primer lugar, el Yoga es una filosofía de creyentes. En segundo lugar, la teoría del Yoga se basa en la filosofía de los Samkhyas: las almas o seres individuales son muchos y la naturaleza es una. Al contrario de los vedantistas, ellos admiten que hay muchos seres y que a través de las prácticas del yoga conquistan la misericordia divina llegando a liberarse de la ignorancia. Hasta que no entendamos que esto es ignorancia, la otra parte no se va a manifestar.

El yogui dice: todos los gustos en última instancia se traducen en agradables o desagradables. Antes de llegar a esa conclusión encontramos que los gustos son más densos que la conclusión misma. Es en ese punto donde el yogui trabaja. El yogui quiere que sus percepciones sean cada vez más sutiles. Mucho más sutiles. Él no se dedica tanto a los detalles, porque cuando logra la facultad de dominar su mente, su percepción se vuelve cien por cien.

“Yo no comprendo”, dice el discípulo. La mayoría de nosotros tenemos muy pocas oportunidades de saborear una cosa ciento por ciento. Tenemos siempre una idea anterior que nos persigue, y otra posterior. Entonces no podemos saborear algo plenamente.

Para aclarar este punto voy a explicar las cuatro fases o funciones de la mente

4 funciones de la mente



La parte receptora, o sea el órgano que recibe la percepción desde el exterior; se llama manas.
El órgano que determina, o sea el que dice esto es tal cosa; esto está mal hecho; se llama buddhi o intelecto.
La memoria, que es el depósito o almacén de conocimiento; se la llama chitta.
El ego, que establece la relación con el objeto de la percepción, dice “Yo veo esto” o “Esto es mío”; se lo llama ahamkara.


Patányali dice: No debemos permitir que Chitta, la substancia mental, tome forma. Si queremos liberarnos por medio de la misericordia divina de todas esas impresiones, entonces, desde al principio tenemos que saber como dominar esa substancia mental que empieza a tomar forma.

Tercera clase - 18 de agosto de 1944
Por el Reverendo Swami Vijoyananda