jueves, 23 de junio de 2011

Las Cartas de Swamiyí

¡Salutaciones a Bhagavan
Sri Ramakrishna!

¡Pueda usted tener prosperidad! ¡Pueda esta carta, trasmitiendo mis bendiciones y un cordial abrazo, hacerlo a usted feliz!
Actualmente, este tabernáculo de carne que es mi cuerpo, comparativamente está bien. Me parece que los picos cubiertos de nieve de los Himalayas, el jefe entre las montañas, vuelve a la vida aún a un moribundo, y la fatiga de los viajes también parece tener cierta disminución.
Yo ya he sentido ese anhelo por la libertad, lo  suficientemente potente como para llevar al corazón a un estado de gran agitación, el cual usted ha experimentado, por lo que sugiere su carta. Esa aspiración es la que, gradualmente lleva a la concentración de la mente en el Eterno Brahman. "No hay otro modo de lograrlo". ¡Pueda este deseo arder más y más en usted hasta que su pasado karma y futuras tendencias sean totalmente extinguidas! Si se aferra estrechamente a ese sentimiento, súbitamente alcanzará la manifestación de Brahman y con ello la destrucción de todos los deseos insaciables por los objetos de los sentidos. Esta liberación en esta misma vida se está acercando a usted para su propio beneficio; es fácil inferirlo de acuerdo a la fuerza de su fervor.
Ruego al Maestro del mundo, Sri Ramakrishna, el predicador de la síntesis del Evangelio  Universal, que se revele Él mismo en vuestro corazón para que de este modo, habiendo obtenido la consumación de sus deseos, usted pueda, con un corazón comprensivo, hacer lo mejor para librar a otros de este horrible océano de infatuación. ¡Pueda usted poseer el valor necesario! Es el héroe solamente, no el cobarde, quien alcanza la liberación dentro de su propio poder.
¡Prepárate para la acción, oh héroe, frente a ti están tus enemigos: el horrendo escuadrón de la infatuación!.
Es indudablemente cierto que: "todo gran lo¬gro está colmado de impedimentos", de cualquier forma, debe empeñar lo mejor de sí para alcanzar la meta. ¡Mirad cuántos hombres está aún en las fauces del tiburón de la infatuación! ¡Oh, escucha sus lastimeros gemidos que parten el corazón!
¡Avanzad! ¡Adelante, oh almas valientes, para liberar a aquellos que están encadenados; para disminuir el peso del infortunio de los desdichados; y para iluminar la obscuridad abismal de los corazones ignorantes!
Observe como el Vedanta proclama, con redoble de tambores: ¡Sé intrépido! ¡Pueda  este solemne sonido quitar los nudos del corazón de todos los habitantes de la tierra!.
Quien desea siempre lo mejor para usted,
Swami Vivekananda.
(Carta a Sharat Chandra Chakravarti)