viernes, 24 de junio de 2011

FE Y CORAJE


JUNIO


¡Oh, descendiente de Bharata!
La fe de cada uno está de acuerdo con su
naturaleza inherente.
El hombre consiste de su fe.
Él, en realidad, es lo que es su fe.
Intrepidez, vigor, clemencia, fortaleza,
pureza, ausencia de odio y temor:
estas, Oh, descendiente de Bharata,
pertenecen a uno nacido
con cualidades divinas.

Bhagavad –Guita

¡No temas corazón mío,
aún la noche más oscura
debe terminar al amanecer!
Nubes y brumas vienen y se van,
pero ellas no pueden robar
la luz radiante del sol.
Levanta tu mirada, ojos míos,
mantén constante vigilancia,
pues jamás deber perder tu estrella que te guía.
¡Adhiérete! ¡Adhiérete firmemente!
Fe y coraje son sus tiernas bendiciones;
Él no te las negará cuando vea tu ferviente anhelo,
alma luchadora.
El descanso vendrá
cuando hayas cumplido tu tarea. LA FE

Fe no es creencia; es una iluminación, es captar la Realidad Última. Primero oír, luego razonar y descubrir todo lo que la razón pueda darnos con respecto al Atman. Dejemos que la corriente de la razón fluya sobre el Ser: luego tomemos lo que queda. Si no queda nada, agradezcamos a Dios el haber escapado de la superstición.

Cuando hayas determinado que nada puede quitarte tu propio Ser, el Atman; que Él sale triunfante de toda prueba, adhiérete fuertemente a Él y enséñalo a todos. La Verdad nunca es individual; es para el bien de todos, pues su carácter es Universal.

Finalmente, en perfecta tranquilidad y paz, medita en el Atman, concentra tu mente en Él, hazte uno sólo con Él. Entonces ya no harán falta las palabras; el silencio te llevará hacia la Verdad.

No gastes tus energías en conversación; en su lugar medita en silencio y no permitas que la embestida del mundo exterior te mueva. Cuando la mente está en el más elevado estado, somos inconscientes del mundo. Acumula poder en silencio y conviértete en un dínamo de espiritualidad.

¿Qué puede dar un mendigo? Sólo un rey puede dar y eso siempre que no necesite nada para sí mismo. Que nombre, fama, dinero, se vayan; son terribles ligaduras. ¡Siente la maravillosa atmósfera de la libertad! ¡Tú eres libre, libre, libre!

Swami Vivekananda