miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Señor es nuestro único amigo



Sri Krishna

Aryuna estaba en un estado de suma depresión. En la víspera de la guerra se rehusó a pelear. Estaba en un estado en el cual no sabía qué hacer, repentinamente, Aryuna se vio deprimido por las limitaciones naturales; pero él, el amante de Dios, debe manifestar la divinidad, la religión, el Dharma; controlando la naturaleza inferior. Esto es necesario para nosotros también. En realidad, el Señor es nuestro único amigo, el Compañero Eterno, lo demás: persona y tiempo, son transitorios.

Cuando hay sinceridad, una persona puede sentir la presencia del Señor y amarLe en su propio corazón. Es insensato pelear por los métodos tales como: templos, iglesias, libros. Del famoso libro Gñana Yoga, Sendero del supremo conocimiento, de Swami Vivekananda, de la versión directa del inglés por Swami Vijoyananda, podemos mencionar: '"El reino de los cielos Está en vuestro interior' dice Jesús, también lo dice el Vedanta y todo gran Maestro. 'Aquel que tiene ojos para ver que vea y aquel que tiene oídos para oír que oiga"'.

Hay debilidades pero también el poder de superarlas. Cuando una persona sinceramente trata de llevar una vida con hombría, por la gracia de Dios, siempre llega la auto confianza, el espíritu de dedicación. Así, escuchamos que el Bendito Señor Krishna le dijo a Aryuna: No te portes como un eunuco (carente de hombría), ¡oh Partha!; eso es indigno de ti; echa lejos a esa debilidad de corazón y yérguete, ¡oh fulminador de los enemigos!. (B.G.: II-3).

Ahora encontramos al Bendito señor diciéndole a Aryuna que soporte todas las dualidades de la vida tales como: placer y dolor, calor y frío. Le dijo a Aryuna: ¡Oh Kounteya! (Aryuna) las nociones de calor y frío, de placer y dolor, nacen del contacto de los sentidos con los objetos; tienen origen y fin y son transitorias. Sopórtalas, ¡oh Bharata!. (B.G.: II-14).

También Sri Ramakrishna dijo: Aprende del yunque a tener paciencia y saber resistir.

Soportar...es fácil decir que se haga. La vida está siempre llena de problemas; uno tras otro como las olas del mar. En una carta dirigida a un devoto, la Santa Madre (Sri Sárada Devi), decía: "No hay felicidad alguna en la vida humana; verdaderamente el mundo está lleno de miseria, aquí la felicidad es solamente una palabra".

Si en realidad, la vida es siempre sufrimiento; ¿qué significado hay en continuarla? ¿Cuál es el designio? ¿Por qué habríamos de soportarlos? El Bendito Señor le dijo a Aryuna, y también a nosotros: ¡Oh tú, el mejor de los hombres!, sólo aquel que no se aflige por esas modificaciones, y es ecuánime en el placer o en el dolor, logra la inmortalidad ¡Qué maravillosas palabras! Un poquito de reflexión y meditación sobre las mismas, inmediatamente trae amplios significados para todos los sufrimientos de nuestra vida; todas las cosas se vuelven significativas.

Este mundo es como un gimnasio, una escuela; las situaciones de nuestra vida son como los instrumentos del gimnasio. Así, el placer y el dolor no son malos ni buenos; ellos son instrumentos para aumentar nuestra salud espiritual, nos pueden ayudar a profundizar nuestro amor por Dios, la Realidad Última.

Aquí, el mismo objeto que está dando placer en este momento, trae dolor en el momento siguiente; la misma situación es simultáneamente buena y mala para dos personas diferentes. Siempre hay muchas confusiones. Las situaciones siempre cambiarán muy rápidamente, por lo tanto, unas persona inteligente que tiene poder de discrimina ción, nunca disfrutará nada con apego. Cuando hay apego, uno olvida que es meramente un pasajero, un gimnasta y siempre llegan problemas. Nadie quiere ni puede quedar en el gimnasio todo el tiempo. Después del ejercicio es necesario salir del gimnasio. De la misma manera, en nuestra vida, llegará también el momento de salir del cuerpo. Aquí es necesario prepararse antes de la salida final. También es necesario utilizar las oportunidades de las facilidades y sufrimientos en todas las formas posibles. Los sufrimientos siempre proveen lo necesario para comprender nuestros estados mentales; y con la actitud apropiada podemos incrementar la fuerza.

Los fuertes vientos ayudan al árbol a desarrollar sus raíces. Los sufrimientos son benévolos dones, regalos de Dios, cuando un devoto puede considerarlos así.

También es siempre mejor considerarlos de esta manera que lamentarse y, de este modo, complicar la vida más y más. Por otra parte, el lamento indiscriminado intensifica el sufrimiento y generalmente nosotros hacemos esto.

Por lo tanto es necesario soportar. El problema grande en la vida de un aspirante espiritual es su egoísmo. El sincero intento por soportar trae expansión en el corazón, crece el espíritu por dedicarse y entregarse a la voluntad del Señor; gradualmente un aspirante será calificado para realizar a Dios.

A menudo, permanecemos sin recordar a Dios, estamos siempre ocupados con los juguetes de la vida tal como los niños, y así, puede ser que el Señor, a veces, esté tocando nuestras manos con los golpes de las situaciones difíciles, de los sufrimientos. Quizás, atraiga nuestra atención diciéndonos: No Me olvides. Pero, frecuentemente, son tan duros, tan difíciles; empero, ¿qué podemos hacer? No hay otra manera de progresar y erradicar nuestro ego; y cuando no hay egoísmo, automáticamente, no hay necesidad de soportar o sufrir. Sufrimos porque tenemos ego.


Swami Pareshanandaji Maharaj