lunes, 11 de noviembre de 2013

Dios en el mundo



¡Oh, Dios mío! ¿Cómo es, en este pobre y viejo mundo, que, siendo Tú tan grande, nadie te encuentre; que, llamando Tú con voz tan fuerte, nadie te oiga; que, estando Tú tan próximo, nadie te sienta; que, dándote Tú a todos, nadie sepa Tu nombre? Los hombres huyen de Ti y dicen que no pueden hallarte; vuelven la espalda y dicen que no pueden verte; tápanse los oídos y dicen que no pueden oírte. 
Hans Denk

Tu goce del mundo no es nunca justo hasta que cada mañana te despiertas en el Cielo; te ves en el palacio de tu Padre y consideras el cielo, la tierra y el aire, como gozos celestiales, teniendo tal reverente estimación de todo como si estuvieras entre los ángeles. La desposada de un monarca, en la cámara de sus esposo, no tiene tales causas de deleite como tú.

Nunca gozas del mundo rectamente hasta que el mismo mar fluye en tus venas, hasta que te visten los cielos y coronan las estrellas y percibes que eres el único heredero de todo el mundo, y más que eso, porque hay hombres en él y cada uno de ellos es heredero único así como tú. Hasta que puedes cantar, alegrarte y deleitarte con Dios, como hacen los avaros con el oro y los reyes con sus cetros, nunca puedes gozar del mundo.

Hasta que tu espíritu llena el mundo entero y las estrellas son tus joyas; hasta que te has familiarizado con los modos de Dios, en todas las épocas, como con tu andar y tu mesa; hasta que has tratado íntimamente esa oscura nada de que se hizo el mundo, hasta que amas a los hombres de tal modo que deseas su felicidad con avidez igual al celo de la tuya; hasta que te deleitas en Dios por ser bueno para todos, nunca gozas del mundo. Hasta que lo sientes más que tu propiedad particular y estás más presente en el hemisferio, considerando sus glorias y belleza, que en tu propia casa.

Y además, nunca gozaste el mundo rectamente, hasta que amas tanto la belleza de gozarlo, que sientes la codicia y el anhelo de persuadir a otros a que lo gocen. El mundo es un espejo de Belleza Infinita, pero nadie lo ve. Es un Templo de Majestad, pero nadie lo mira. Es una región de Luz y Paz, si los hombres no la inquietaran. Es el Paraíso de Dios. Es más para el hombre, desde que cayó, que no antes. Es el lugar de los Ángeles y la Puerta del Cielo. Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: Dios está aquí y no lo sabía. ¡Cuán pavoroso es este lugar! No es otro que la Cara de Dios y la puerta del Cielo.

Thomas Traherne

(c. 1636-1674) Escritor inglés. Es autor de una obra original, que permaneció inédita en vida de su autor, y que anticipa las obras de William Blake y de William Wordsworth. En ellas desarrolla temas religiosos, en verso y en prosa, que se caracterizan por su enfoque original y la musicalidad de su escritura. Destacan Ética cristiana (1675), Poemas (1903) y Siglos de meditación (1908).