sábado, 7 de julio de 2012

Para nuestro bien

EDITORIAL
Rev. Swami Turiyananda
Swami Ritajanada, en su libro sobre la vida de Swami Turiyananda, relata un episodio en el cual estando el Swami enfermo, fue atendido por una estudiante con gran devoción y sacrificio; ella era enfermera. Swami Turiyananda reprendía constantemente a la joven, encontrando faltas hasta en las cosas más insignificantes. En un momento dado, no comprendiendo el porqué de esta situación, la estudiante rompió en llanto. Entonces el Swami dijo: "Usted no lo sabe, pero nosotros en la India estamos acostumbrados a actuar así: reprendemos, por su propio bien, a aquellos que amamos. Jamás dedicamos una palabra severa a los que nos son indiferentes. Tratamos de enmendar y hacer progresar a los que amamos".

En el libro "El Sermón del Monte según el Vedanta", Swami Prabhavananda, dice que su Maestro, Swami Brahmananda, en ocasiones los regañaba, los fulminaba, golpeaba en sus faltas. Después decía: "¿Creen que pueden escapar de mi porque soy aparentemente cruel? La madre sostiene al hijo y lo zurra. El hijo grita ¡madre!, y todo ese tiempo está en los brazos de su madre".

Rev. Swami Brahmananda

Nos resulta muy difícil aceptar el aspecto desagradable del amor y, del mismo modo, tampoco admitimos el rostro irritante de Dios. Nos guste o no, Él nos muestra su rostro terrible y dependerá de nuestra confianza el poder soportarlo.

¿Qué es esa confianza? La certeza absoluta de que todo lo que nos sucede es siempre para nuestro bien y sólo acaece por la voluntad del Señor, sea esto bueno o malo, dificil o fácil, placentero o doloroso. ¿Cómo podemos cultivar esta confianza? Rogando al Señor para que se revele en nuestro corazón, porque, si sentimos una sola vez su amorosa Presencia, podremos soportar todas las pruebas con entereza. También debemos recordar que un verdadero Maestro espiritual no hace nada en forma personal, es un puro instrumento en las manos de Dios.

Conocer nuestros defectos y aceptar las reprimendas es un síntoma de la madurez necesaria
para poder ingresar a la vida espiritual. Seamos agradecidos y confiados.