viernes, 28 de septiembre de 2012

El alma es incambiable

Sri Krishna

El Bendito Señor Krishna le dijo a Arjuna: "Nunca hubo un tiempo en que Yo no existiera, ni tú, ni esos reyes, ni dejaremos de existir en el futuro" (B.G.: 11-12).

Seguramente, Sri Krishna, no quería decir que este grosero cuerpo físico es eterno, porque todos nosotros sabemos, si bien a menudo nos olvidamos de la única cosa definida, que debemos morir algún día, tendremos que dejar este cuerpo; es simplemente temporal. Pero lo que el Bendito Señor quiso decir es que como Atman, el Ser, existimos eternamente. Las divisiones de tiempo tales como: pasado, presente y futuro, están sólo en nuestra mente como ideas.

Hace algunos días hubo en la Argentina una reducción en el tiempo de una hora, ¿dónde se fue esa hora? Así, todas estas ideas de cambios existen sólo en nuestra mente. El Atman siempre es. Pero alguien puede hacer la siguiente pregunta: ¿Cómo permanece el Atman cuando el cuerpo muere? La respuesta es dada con ilustraciones: "Así como el ser encarnado tiene su niñez, juventud y vejez, así también él toma otro cuerpo. Los sabios jamás se confunden sobre este punto" (B.G.: 11-13).

La vida es un viaje; luego del nacimiento uno pasa a través de muchas etapas tales como: niñez, adolescencia, juventud, madurez, vejez.

En uno de los libros que uso para estudiar hay dos oraciones que ilustran la imperfección del tiempo: "El hombre más rico del pueblo era hijo de un pobre campesino" y "Esta mujer, que es ahora tan fea, era en aquellos días la muchacha más hermosa de la aldea". Así, los cambios existen sólo en la superficie; no hay cambio en la identidad del Atman.

El mismo sentimiento de que estoy pasando por diferentes estados, permanece todo el tiempo, tales como: yo era niño, yo era joven, yo era adulto y así sucesivamente. El punto a notar es: que es el mismo ser quien experimenta todos estos estados cambiantes. Es de la misma manera que el experimentador, el individuo, transmigra hacia otro cuerpo, pero mayormente no puede recordarlo.

Durante todos estos cambios, el Ser, el Atman, permanece incambiable; un iluminado comprende esto, es por eso que permanece imperturbable ante estos cambios.

Nacimiento y muerte sólo tienen que ver con el cuerpo, el Atman es incambiable, por lo tanto debemos tratar de permanecer imperturbables en todas las situaciones. Pasando a través de una serie de nacimientos y muertes uno se vuelve apto para la inmortalidad. El punto a notar es que todo lo concerniente al cuerpo está sujeto a cambios, no así el alma. Un alma iluminada no puede ser engañada por los cambios y la muerte.

Pero, ¿qué hay respecto a la mayoría de nosotros, quienes nos sentimos felices en una situación favorable e infelices en una situación desfavorable?

La vida está llena de pares de opuestos: hay calor y frío, placer y dolor, luz y oscuridad, atracción y repulsión, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo podemos nosotros también capacitarnos para alcanzar el conocimiento?

El Bendito Señor Krishna dijo: "¡Oh Kounteya! (Arjuna), las nociones de calor y frío, de placer y dolor, nacen del contacto de los sentidos con los objetos; tienen origen y fin y son transitorios. Sopórtalas, ¡oh Bharata!" (B.G.:II-14).

Hay sentidos tales como: ojos, oídos, lengua, piel; y también hay objetos de los sentidos, a saber: tierra, agua, luz, aire y espacio. Todo lo que vemos, oímos, olemos, gustamos, a través de los órganos de los sentidos son objetos sensorios. ¿Por qué surgen en nosotros los sentimientos de placer y dolor? Debido al contacto de los unos con los otros, cuando la mente está asociada a ellos y dicha asociación, dicho contacto, a menudo trae confusión a la mente desentrenada. Así, viene tanto placer como dolor, debido a esta asociación y ocurre debido al hábito, solamente. No hay obligación de nuestra parte de sentir y disfrutar de la alegría o sufrir por el dolor nacido a causa de la asociación; por la práctica uno puede mantener la indiferencia, quietud y calma, pero para la mayoría de la gente esto es muy difícil porque estamos acostumbrados de otra manera, además hay impresiones, samskaras, inherentes a vidas pasadas y también a esta vida. Así, para un aspirante espiritual, la constante atención es necesaria para continuar su práctica regularmente

Sri Krishna dijo: "¡Soporta!" Es una gran virtud para ser practicada en nuestra vida. Soportar es realmente una gran cualidad.

Rev. Swami Pareshanandaji Maharaj



miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Señor es nuestro único amigo



Sri Krishna

Aryuna estaba en un estado de suma depresión. En la víspera de la guerra se rehusó a pelear. Estaba en un estado en el cual no sabía qué hacer, repentinamente, Aryuna se vio deprimido por las limitaciones naturales; pero él, el amante de Dios, debe manifestar la divinidad, la religión, el Dharma; controlando la naturaleza inferior. Esto es necesario para nosotros también. En realidad, el Señor es nuestro único amigo, el Compañero Eterno, lo demás: persona y tiempo, son transitorios.

Cuando hay sinceridad, una persona puede sentir la presencia del Señor y amarLe en su propio corazón. Es insensato pelear por los métodos tales como: templos, iglesias, libros. Del famoso libro Gñana Yoga, Sendero del supremo conocimiento, de Swami Vivekananda, de la versión directa del inglés por Swami Vijoyananda, podemos mencionar: '"El reino de los cielos Está en vuestro interior' dice Jesús, también lo dice el Vedanta y todo gran Maestro. 'Aquel que tiene ojos para ver que vea y aquel que tiene oídos para oír que oiga"'.

Hay debilidades pero también el poder de superarlas. Cuando una persona sinceramente trata de llevar una vida con hombría, por la gracia de Dios, siempre llega la auto confianza, el espíritu de dedicación. Así, escuchamos que el Bendito Señor Krishna le dijo a Aryuna: No te portes como un eunuco (carente de hombría), ¡oh Partha!; eso es indigno de ti; echa lejos a esa debilidad de corazón y yérguete, ¡oh fulminador de los enemigos!. (B.G.: II-3).

Ahora encontramos al Bendito señor diciéndole a Aryuna que soporte todas las dualidades de la vida tales como: placer y dolor, calor y frío. Le dijo a Aryuna: ¡Oh Kounteya! (Aryuna) las nociones de calor y frío, de placer y dolor, nacen del contacto de los sentidos con los objetos; tienen origen y fin y son transitorias. Sopórtalas, ¡oh Bharata!. (B.G.: II-14).

También Sri Ramakrishna dijo: Aprende del yunque a tener paciencia y saber resistir.

Soportar...es fácil decir que se haga. La vida está siempre llena de problemas; uno tras otro como las olas del mar. En una carta dirigida a un devoto, la Santa Madre (Sri Sárada Devi), decía: "No hay felicidad alguna en la vida humana; verdaderamente el mundo está lleno de miseria, aquí la felicidad es solamente una palabra".

Si en realidad, la vida es siempre sufrimiento; ¿qué significado hay en continuarla? ¿Cuál es el designio? ¿Por qué habríamos de soportarlos? El Bendito Señor le dijo a Aryuna, y también a nosotros: ¡Oh tú, el mejor de los hombres!, sólo aquel que no se aflige por esas modificaciones, y es ecuánime en el placer o en el dolor, logra la inmortalidad ¡Qué maravillosas palabras! Un poquito de reflexión y meditación sobre las mismas, inmediatamente trae amplios significados para todos los sufrimientos de nuestra vida; todas las cosas se vuelven significativas.

Este mundo es como un gimnasio, una escuela; las situaciones de nuestra vida son como los instrumentos del gimnasio. Así, el placer y el dolor no son malos ni buenos; ellos son instrumentos para aumentar nuestra salud espiritual, nos pueden ayudar a profundizar nuestro amor por Dios, la Realidad Última.

Aquí, el mismo objeto que está dando placer en este momento, trae dolor en el momento siguiente; la misma situación es simultáneamente buena y mala para dos personas diferentes. Siempre hay muchas confusiones. Las situaciones siempre cambiarán muy rápidamente, por lo tanto, unas persona inteligente que tiene poder de discrimina ción, nunca disfrutará nada con apego. Cuando hay apego, uno olvida que es meramente un pasajero, un gimnasta y siempre llegan problemas. Nadie quiere ni puede quedar en el gimnasio todo el tiempo. Después del ejercicio es necesario salir del gimnasio. De la misma manera, en nuestra vida, llegará también el momento de salir del cuerpo. Aquí es necesario prepararse antes de la salida final. También es necesario utilizar las oportunidades de las facilidades y sufrimientos en todas las formas posibles. Los sufrimientos siempre proveen lo necesario para comprender nuestros estados mentales; y con la actitud apropiada podemos incrementar la fuerza.

Los fuertes vientos ayudan al árbol a desarrollar sus raíces. Los sufrimientos son benévolos dones, regalos de Dios, cuando un devoto puede considerarlos así.

También es siempre mejor considerarlos de esta manera que lamentarse y, de este modo, complicar la vida más y más. Por otra parte, el lamento indiscriminado intensifica el sufrimiento y generalmente nosotros hacemos esto.

Por lo tanto es necesario soportar. El problema grande en la vida de un aspirante espiritual es su egoísmo. El sincero intento por soportar trae expansión en el corazón, crece el espíritu por dedicarse y entregarse a la voluntad del Señor; gradualmente un aspirante será calificado para realizar a Dios.

A menudo, permanecemos sin recordar a Dios, estamos siempre ocupados con los juguetes de la vida tal como los niños, y así, puede ser que el Señor, a veces, esté tocando nuestras manos con los golpes de las situaciones difíciles, de los sufrimientos. Quizás, atraiga nuestra atención diciéndonos: No Me olvides. Pero, frecuentemente, son tan duros, tan difíciles; empero, ¿qué podemos hacer? No hay otra manera de progresar y erradicar nuestro ego; y cuando no hay egoísmo, automáticamente, no hay necesidad de soportar o sufrir. Sufrimos porque tenemos ego.


Swami Pareshanandaji Maharaj




martes, 25 de septiembre de 2012

Para nuestro bien


Editorial


Swami Ritajanada, en su libro sobre la vida de Swami Turiyananda, relata un episodio en el cual estando el Swami enfermo, fue atendido por una estudiante con gran devoción y sacrificio; ella era enfermera. Swami Turiyananda reprendía constantemente a la joven, encontrando faltas hasta en las cosas más insignificantes. En un momento dado, no comprendiendo el porqué de esta situación, la estudiante rompió en llanto. Entonces el Swami dijo: "Usted no lo sabe, pero nosotros en la India estamos acostumbrados a actuar así: reprendemos, por su propio bien, a aquellos que amamos. Jamás dedicamos una palabra severa a los que nos son indiferentes. Tratamos de enmendar y hacer progresar a los que amamos".

En el libro "El Sermón del Monte según el Vedanta", Swami Prabhavananda, dice que su Maestro, Swami Brahmananda, en ocasiones los regañaba, los fulminaba, golpeaba en sus faltas. Después decía: "¿Creen que pueden escapar de mi porque soy aparentemente cruel? La madre sostiene al hijo y lo zurra. El hijo grita ¡madre!, y todo ese tiempo está en los brazos de su madre".

Nos resulta muy difícil aceptar el aspecto desagradable del amor y, del mismo modo, tampoco admitimos el rostro irritante de Dios. Nos guste o no, Él nos muestra su rostro terrible y dependerá de nuestra confianza el poder soportarlo.

¿Qué es esa confianza? La certeza absoluta de que todo lo que nos sucede es siempre para nuestro bien y sólo acaece por la voluntad del Señor, sea esto bueno o malo, dificil o fácil, placentero o doloroso. ¿Cómo podemos cultivar esta confianza? Rogando al Señor para que se revele en nuestro corazón, porque, si sentimos una sola vez su amorosa Presencia, podremos soportar todas las pruebas con entereza. También debemos recordar que un verdadero Maestro espiritual no hace nada en forma personal, es un puro instrumento en las manos de Dios.

Conocer nuestros defectos y aceptar las reprimendas es un síntoma de la madurez necesaria para poder ingresar a la vida espiritual. Seamos agradecidos y confiados.