martes, 7 de mayo de 2013

Cuando Dios te conduce


Cuando Dios te conduce a la oscuridad donde se encuentra la contemplación, no te es posible descansar en la falsa dulzura de tu propia voluntad.

La falsa satisfacción interior de la complacencia en ti mismo y la absoluta confianza en tu propio criterio no podrán nunca engañarte del todo; te dará un leve mareo, y una vaga sensación de náusea interior te obligará a abrirlo en canal para que salga el veneno.

Al final ningún acto gratuitamente independiente te dejará la sensación de estar limpio. El ansia de paz te empujará adonde la paz puede encontrarse: hacia alguien a quien las circunstancias de tu vocación te permiten obedecer como representante de Dios.

Y entonces, aunque su criterio sea objetivamente necio, el lujo de verte librado de depender de tus propios sentimientos, gustos, emociones y deseos hará que sea un gran alivio el poder obedecer.

Thomas Merton
Semillas de contemplación

jueves, 25 de abril de 2013

El secreto de la paz interior


El secreto de la paz interior es el desapego. El recogimiento es imposible para el hombre dominado por todos los confusos y cambiantes deseos de su voluntad. E incluso cuando estos deseos tienden hacia las buenas cosas de la vida interior, el recogimiento, la paz, los placeres de la oración; si no son nada más que los deseos naturales y egoístas, harán el recogimiento difícil e incluso imposible.

Nunca se logrará tener un recogimiento y una paz interior perfecta a menos que se esté desapegado incluso del deseo de paz y recogimiento. Nunca se podrá rezar perfectamente a menos que se esté desapegado de los placeres de la oración.

Si se renuncia a todos estos deseos y se busca una sola cosa: la voluntad de Dios, Él les dará el recogimiento y la paz en medio del trabajo, el conflicto y la prueba.

Thomas Merton
Nuevas semillas de contemplación

sábado, 23 de febrero de 2013

Dios juega en el mundo

Sri Ramakrishna

Un devoto: Señor, ¿cómo obtiene uno amor a Dios?

Maestro (Sri Ramakrishna): Sigue adelante. El rey mora más allá de los siete portales. Sólo podrás verlo después de pasar todos esos portales.

En el momento de la instalación de Annapurna en Chának, dije a Dwárika Babu: Los peces grandes viven en las aguas profundas de un lago. Arroja carnada sazonada en el agua y los peces vendrán, atraídos por su olor; de vez en cuando harán chapotear el agua. La devoción y el amor estático son como la carnada condimentada.

Dios juega en el mundo como hombre. Se encarna como hombre, como en el caso de Krishna, Rama y Chaitania. Una vez dije a Keshab: La mayor manifestación de Dios está en el hombre. En los surcos de los campos, hay pequeños hoyos donde, en la estación de las lluvias, se acumulan los peces y cangrejos. Si quieres hallarlos tendrás que buscarlos en los hoyos. Si buscas a Dios tienes que buscarlo en las Encarnaciones.

La Divina Madre del Universo se manifiesta a través de este ser humano, que sólo mide tres codos y medio. 

Hay una canción que dice:

Oh Madre, ¡qué máquina es esta que Tú has hecho!
¡Qué travesuras haces con este juguete
De tres codos y medio de alto!


El Evangelio de Sri Ramakrishna, (Tomo II, pág. 18)