miércoles, 10 de octubre de 2012

Carácter y conducta

Swami Bhavyananda (left) and Swami Paratparananda in 1982.
En su visita al Ashrama de Bella Vista - Argentina


El carácter es lo más preciado.
El dinero es útil pero viene y va.
No deberíamos preocuparnos demasiado por la
pérdida del dinero.


Si se pierde el carácter todo está perdido. El origen de nuestro carácter yace en el modelo de pensamiento que alimentamos. Los pensamientos son semillas atesoradas en la psiquis. Cuando las circunstancias son favorables esos pensamientos germinan y crecen y son la causa de las tendencias hacia ciertas actividades. Las acciones repetidas crean hábitos; una vez formado el hábito es muy difícil cambiarlo, aun cuando comprendamos que es perjudicial y deseemos eliminarlo. Tenemos que soportar las consecuencias de nuestras acciones malas o buenas. "Quien siembra recoge, dicen, y la causa traerá el seguro efecto: lo bueno, bueno; lo malo, malo, y nadie escapa a la ley. " ("El canto del Sannyasin" por Swami Vivekananda ).

Los hábitos constituyen los cimientos de nuestro carácter. Si queremos cambiar el carácter debemos cambiar los pensamientos. Las Escrituras son fuentes de inspiración de pensamientos positivos. Debemos crear el hábito de reunir pensamientos positivos, cualquiera sea su origen, para hacer la vida dinámica. Estos pensamientos son una gran ayuda para la formación de un carácter noble. Una persona que lleva una vida buena y útil no necesariamente evitará los dolores y placeres de la vida, pero dicho carácter lo ayudará a mantener su cabeza por sobre las diarias trivialidades de la vida.

A menudo el dolor es mejor maestro que el placer. Los fracasos generan mejor la fuerza de carácter de una persona que si estuviera subido a la cresta de la ola del éxito. Cada persona tiene su cuota de dolor y alegría en esta vida; el hombre de carácter ni se exalta ni se deprime por estas realidades de la vida. Permanece firme como una roca y enfrenta cada situación a medida que se presenta. Este mundo es un gimnasio para fortalecer la fibra moral y edificar un carácter noble y sublime. Cada uno de nosotros tenemos una oportunidad de modelar nuestro carácter y construir nuestro destino.

por el Rev. Swami Bhavyananda

martes, 9 de octubre de 2012

Apego y desapego

Sri Krishna

Comprendiendo la verdad de la Divina Encarnación del Señor se trasciende a ambos: vida y muerte, se alcanza a Brahman, la Verdad Ultima, se libera.

Este sendero de la liberación es conocido por los buscadores desde el comienzo mismo de la creación. Sri Krishna dijo:. Libres del apego, del miedo y de la ira, purificados por la austeridad y el discernimiento, muchos han alcanzado Mi Ser. (B.G.: IV-10).

En este sendero se requiere estar libre de apego, miedo e ira. Cuando se está, verdaderamente libre de apego, no habrá para esa persona ninguna causa para estar temeroso o iracundo.

¿Qué es apego? Es el gusto, amor, pasión, anhelo por los objetos que aparecen frente a los órganos de los sentidos. Así pues el apego es hacia la mundanalidad. Sri Ramakrishna lo clarificó con dos palabras: lujuria y codicia.

¡Cuánto sufre la gente estando apegado a los objetos sensorios! Sri Krishna dijo: Pensar en los objetos sensorios te apegará a los objetos sensorios; crece en apego y te vuelves adicto; contradice tu adicción y se vuelve ira; enójate y confUndes tu mente; confunde tu mente y olvidas la lección de la experiencia; olvida tu experiencia y pierdes la discriminación; pierde la discriminación y pierdes el único propósito de la vida. (B.G.: II.62-63).

Podemos recordar lo que dijo Swami Vivekananda: Tener un deseo es como poner un palo en un nido de avispas. Renunciación (vairagya) es descubrir que los deseos son píldoras doradas envenenadas.

Desear los objetos sensorios, sentir apego es muy natural si bien el apego es una obstrucción para estar espiritualmente absorto.

El sabio Patányali dice en los Yoga Sutras: El apego es aquello que mora en el placer. Swami Vivekananda en Raya Yoga explica: Encontramos placeres en ciertas cosas y la mente como una corriente fluye hacia ellos y esta persecución del centro de placer, por así decirlo, es lo que se llama apego. Jamás estamos apegados donde no encontramos placer. Algunas veces encontramos placer en cosas muy raras pero el principio permanece. Donde sea que encontramos placer ahí estamos apegados. Inmediatamente queremos apartarnos de aquello que nos produce dolor.

¿Por qué la gente se siente apegada? Debido a avidya, la ignorancia. El sabio Patányli dijo: Ignorancia es tomar lo no eterno, lo impuro, lo penoso y el no-ser; por lo eterno, puro, feliz, y el Atman, respectivamente. La ignorancia cubre nuestro entendimiento.

Swami Vivekananda observó: Todas las distintas clases de impresiones tienen una misma fuente: la ignorancia. Primero tenemos que aprender qué es ignorancia. Todos pensamos 'soy el cuerpo' y no el Ser, el puro. el refulgente, el siempre dichoso, y eso es ignorancia. Pensamos en el hombre y vemos al hombre como el cuerpo, y eso es ignorancia.

Puede entonces decirse que apego es la noción que surge cuando una persona se considera como el hacedor de una acción; de esto podemos comprender cómo ser desapegados. Si uno puede considerarse un instrumento, habrá automáticamente el estado de desapego, en este estado no habrá ninguna sed por ningún placer visto u oído. ¿Cómo podemos adquirir ese estado? Por la constante percepción del mal en toda felicidad sensoria y la mente no correrá tras los objetos. Esto es renunciación.

Sri Krishna dijo: Los placeres que nacen de los objetos sensorios y que tienen principio y fin, son en realidad, la causa de la miseria. Por eso, ¡oh, Kounteya!, los sabios no se regocijan en ellos. (B.G.: V.22). De cualquier forma debe haber un sincero esfuerzo por practicar, por mantener la calma; cuando se practica por largo tiempo ininterrumpidamente y con amor, una persona se establece firmemente.

Sri Krisbna dijo: Sea cualquiera la manera en que los hombres Me adoren, Yo satisfago sus deseos ¡oh Pharta!, de todos modos es Mi sendero el que hollan los hombres. (B.G.: IV-11). 

Rev. Swami Pareshanandaji Maharaj

lunes, 1 de octubre de 2012

Convertirse en mariposa


Escuchad hermanas; el recuerdo de cierto gusano de tierra me vuelve a la memoria. No es un cuento es una historia verdadera. Una vez un gusano que se había pasado la vida arrastrándose so­bre la tierra, llegó en su última vejez a las puertas del paraíso. Llamó. "Los gusanos no entran fácil­mente aquí", le dijo una voz desde dentro. "Tienes demasiada prisa, me parece" "Qué hacer, Señor? ¡Ordena!, respondió el gusano arrodillándose como una pelota, tal era su miedo. "Sigue sufriendo, lucha, transfórmate en mariposa!" Y el gusano, hermanas, volvió a la tierra para luchar y sufrir y transformarse en mariposa.

¿Quién es ese gusano, padre Francisco? Imploró Clara.

Yo, tú, hermana Clara, todas las hermanas que me escuchan, todos los seres humanos que se arrastran sobre la tierra...Angustia, sufrimiento, castidad, pobreza, amor, lágrimas, hambre y desnudez, Dios mío...¡Cuánto debe hacer el hombre antes de convertirse en mariposa!Tened cuidado, hermanas, no digáis: ¡Estamos al abrigo de este convento, nos hemos escapado del mundo, caminamos en el cielo! Este razonamiento es una trampa de Satanás. Escuchad lo que voy a deciros: Todos nosotros somos un solo ser, lo juro. ¿Qué es el Paraíso, sino la dicha perfecta? ¿Pero cómo podemos ser perfectamente dichosos cuando inclinándonos a la ventana del Paraíso vemos a nuestros hermanos y hermanas sufriendo en el infierno? Por eso lo digo y grabadlo bien en vuestras mentes, hermanas: Cuando un ser humano perece en el otro extremo de la tierra, perecéis con él. Si se salva, os salvaréis vosotros también.

(Palabras de San Francisco a Santa Clara en su visita al convento. Del libro ‘El pobre de Asís’ de Niko Ka­zantzakis.)